Si usted quiere empezar una empresa y no quiere tener problemas legales, financieros, fiscales, entre otros, usted debe contar desde un inicio con dos profesionales. Estos profesionales son los Contadores Públicos y los Abogados; los primeros le organizan la contabilidad, la información financiera, los asuntos fiscales, el control interno, los presupuestos, entre otros. Los abogados te guían en la parte legal de la constitución, los contratos con empleados, los contratos con proveedores, el registro de actas y libros, el registro de marcas y patentes, entre otros.
Si está pensando en que puede empezar su negocio, y que este sea prospero y organizado, sin la ayuda de uno de los dos, pues ya va por mal camino, tendrá un camino tortuoso, lleno de sanciones, irregularidades, contingencias y dolores de cabeza que se solucionan con grandes pagos de dinero.
Por lo tanto en su plan de negocios contemple al Contador Público y al Abogado.
Mire cómo Adolfo Hitler extraña a su Contador:
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