Hace unos meses escribí un post denominado No Podría Ser Presidente de Mi País y cada día que pasa confirmo que para ser político, para hacer política y hacer carrera política se debe vender el alma al diablo. Si, supuestamente, en realidad se tiene alma para ayudar al pueblo, al país, a la economía, a los más necesitados, pues, es necesario trabajar con aquellos barones de ambos lados de la ley, si no, olvídese y busque un empleo decente y que no le de vergüenza a sus hijos decir la profesión del su padre o madre.

Por estos días nos podemos aterrar de las peripecias que han hecho los padres de la patria por medio de los banquetes periodísticos con las denuncias de convenios realizados entre estos y los paramilitares, paramilitares y militares, militares y políticos, políticos y narcos, narcos y gobierno, gobierno y políticos. Es una cadena de nunca acabar.

Eso sin hablar de la corrupción, que no he podido entender porqué se habla a diestra y siniestra sin que se haga nada, es como hablar del clima. Distraidamente, uno pensaría que los "honorables"* senadores, siendo ellos la junta directiva de este país, deberían tomar cartas en el asunto, pero es que estos "honorables"* senadores tienen investigaciones por peculado por apropiación, por favorecimiento a familiares en contratos multimillonarios, por solicitud de comisiones para favorecer a grandes empresarios, en fin de lo que se le ocurra, eso está pasando. Pero debemos por lo menos dar gracias a Dios que estás aguas negras están saliendo a la luz pública.

* Las comillas son con ánimo de burla, entiéndase que por estos lados como en otros, no son para nada honorables.

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