Este domingo que pasó fui a cine a ver la película Superman - Regresa, no soy un experto en cine, solamente me gusta ir a pasar un buen rato y mi crítica sobre una película normalmente es me gustó o no, no soy de los que se fijan en la fotografía, o en el desempeño y entrega actoral de quienes interpretan a los personajes, o de cien mil detalles más, eso se lo dejo a los que en realidad saben y para eso está Tierra de Cinéfagos. Después de esta pequeña aclaración, les cuento que cuando vi la primera película, protagonizada por Christopher Reeve, tenía 7 años, y en ese momento me gustó mucho... Ya ahora, quería ver qué retos iba a enfrentar, esperaba ver acción, mucha más acción, peleas, Lex Luthor amargandole la vida, o al menos que con las actuales y modernas herramientas tecnológicas y digitales con que cuenta Hollywood se mostrasen más efectos.

Esperaba pasar un buen rato, un rato de distracción, y ya. Eso era todo.

Pero no. Me encontré con un Superman con problemas sentimentales, un Superman que se había ausentado (a pesar de no ser humano) de su realidad entre humanos, se había ido a reencontrarse consigo mismo, a buscar no se qué respuesta (y menos mal que no lo mostraron porque hubiera sido más aburridora la película). No esperaba encontrar una telenovela tan rosa en esta película. Mejor dicho todo un Superman Fresita.

Lo que me gustó: La explosión del inicio de la película y la inconfundible música característica del hombre de acero.

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